La inseguridad laboral se ha convertido en un obstáculo clave para que muchas personas puedan formar una pareja estable y comenzar a convivir. Según un análisis reciente publicado en la revista Panorama Social de Funcas, la estabilidad en el empleo influye de manera significativa en la decisión de compartir una vivienda con la pareja, especialmente entre quienes no cuentan con estudios universitarios.

El estudio, liderado por Héctor Cebolla, destaca que los hombres sin formación superior y con una situación laboral precaria tienen una probabilidad notablemente menor, en comparación con aquellos con empleo fijo y educación universitaria, de iniciar una convivencia. Esta desventaja laboral demora proyectos habituales para la treintena, etapa en la que comúnmente se consolidan asocian la vida en pareja, la vivienda y la planificación familiar.

En el caso de las mujeres, la precariedad laboral afecta la convivencia aunque tengan estudios universitarios. Este grupo presenta una reducción significativa en sus posibilidades de comenzar a vivir en pareja respecto a quienes poseen empleo estable. La penalización por la inestabilidad en el trabajo es más generalizada entre las mujeres, independientemente de su nivel educativo, lo que sugiere que la estabilidad económica sigue siendo un recurso fundamental al momento de construir un proyecto común.

Además, el origen social de las personas continúa jugando un papel importante al influir en la elección de la pareja, funcionando como un mecanismo que perpetúa las desigualdades económicas y educativas en el ámbito afectivo. Esto evidencia que la formación de parejas no es solamente una elección individual basada en la afinidad o el amor, sino que responde también a condiciones estructurales vinculadas al empleo, la educación y el estatus social.

Este escenario adquiere relevancia en un país con una tasa de fecundidad persistentemente baja y con una disminución en la formación de parejas entre la población joven. Funcas subraya que, antes de analizar cuántos hijos tienen las familias, es necesario comprender quiénes logran constituirlas, pues la precariedad laboral complica la conformación de nuevos hogares.