El cuidado del cabello rizado va más allá de los productos de acabado y las técnicas para definir los rizos. Para la especialista Conchi Arias, la clave radica en mantener la salud de la fibra capilar mediante una rutina que priorice la hidratación y la limpieza adecuada.

Su rutina se basa en dedicar un día a la semana, generalmente el domingo, para evaluar el estado real del cabello y cuidarlo en profundidad. En estos momentos evita los geles o productos de fijación, permitiendo que el rizo se muestre en su forma natural y descansando de los químicos acumulados durante la semana.

Antes de lavar, Arias revisa si el cabello ha perdido brillo, está pesado o si los rizos no responden igual. Si detecta estos signos, realiza un "reset" con un champú de limpieza profunda que elimina residuos, contaminación y minerales como los depositados por el agua dura, responsables de opacar y debilitar la fibra capilar. En su salón utiliza un champú con acción quelante, que favorece la recuperación del brillo y la elasticidad del cabello.

Tras el lavado, el siguiente paso primordial para Arias es aplicar una mascarilla. Esta etapa no se reduce a suavizar el cabello, sino que busca fortalecerlo y devolverle la hidratación necesaria para que los rizos se mantengan definidos y saludables a largo plazo.

Además, la peluquera utiliza un leave-in casi como acondicionador, aplicándolo regularmente para proteger y mantener la hidratación durante los días que no se lava el cabello. Esta práctica permite que el rizo conserve su forma sin sobrecargar la fibra con productos de fijación.

Conchi Arias señala que, aunque las redes sociales muestran métodos populares como plopping, finger coils o el uso intensivo de difusores, la verdadera efectividad radica en respetar los tiempos de descanso del cabello y darle un cuidado profundo con menos frecuencia pero mayor atención. Así, el rizo logra su mejor expresión cuando la fibra está equilibrada y fuerte, no solo por definirse con productos.