La Unión Europea puso a disposición un catálogo de prácticas nacionales diseñado para reducir gastos energéticos y aumentar la resiliencia del sistema ante la crisis derivada del conflicto en Oriente Medio. Este repositorio apunta a mitigar el impacto inmediato en hogares, empresas y administraciones públicas a través de medidas concretas que reducen el consumo de gas y petróleo.

Este catálogo no solo ofrece soluciones tangibles para afrontar la emergencia energética, sino que también promueve una estrategia de largo plazo orientada a la transición hacia energías limpias. Las acciones recopiladas son consideradas buenas prácticas que ya se aplican en distintos Estados miembros y pueden adaptarse fácilmente a otros contextos nacionales para acelerar la respuesta frente a la volatilidad del mercado energético.

La herramienta, presentada como una plataforma web dinámica, se actualizará periódicamente con nuevas medidas listas para implementar, con un enfoque dividido en tres líneas principales. Primero, busca proteger a consumidores e industria mientras se alinean con los objetivos de descarbonización de la UE. En segundo lugar, fomenta el ahorro energético inmediato y el despliegue rápido de soluciones energéticamente eficientes, además de fortalecer la manufactura europea. Finalmente, incentiva las inversiones en eficiencia energética, energías limpias y gestión activa de la demanda.

Según la Comisión Europea, la aplicación acelerada de las normas energéticas vigentes permitiría reducir la demanda anual de gas natural entre 10.000 y 15.000 millones de metros cúbicos, y el consumo de petróleo en una cifra equivalente a entre 15 y 20 millones de toneladas. Esto ayudaría a disminuir significativamente la factura energética y la dependencia de combustibles fósiles, lo que resulta fundamental para enfrentar la crisis actual y mejorar la seguridad energética de la región.