La llegada del Papa León XIV a Madrid estuvo marcada por gestos de respeto y momentos de naturalidad entre la Familia Real y el pontífice. En un acto protocolario en el aeropuerto, la reina Letizia protagonizó una reverencia poco común, dirigida directamente al Papa, lo que destacó como uno de los instantes más significativos de la jornada.

El rey Felipe, atento a los detalles, advirtió a la reina sobre un dobladillo en la alfombra instalada para la ocasión, evitando así un posible tropiezo. Esta actitud reflejó la cercanía y espontaneidad con la que se desarrollaron estos primeros encuentros oficiales, en contraste con la solemnidad típica de actos de Estado.

Además del protocolo, la presencia de niños en el aeropuerto permitió un momento distendido durante el saludo del Papa y los Reyes. La reina Letizia mostró su habitual simpatía con los pequeños, generando un ambiente cálido y relajado en medio de la ceremonia.

La programación oficial presentó algunos retrasos en Madrid, lo que obligó a la Familia Real a acelerar sus movimientos para llegar puntualmente al Palacio Real antes del vehículo papal, que también experimentó un adelanto en la llegada.

Un hito especial en esta visita fue la primera reverencia pública de la princesa Leonor como heredera de la Corona. Vestida de negro junto a su hermana, la infanta Sofía, ambas saludaron al Papa con un beso en el anillo y un gesto protocolario que simboliza su papel en la institución monárquica.

Finalmente, entre los detalles que llamaron la atención de observadores y redes sociales, figura el vestuario de la infanta Sofía, quien llevaba debajo de su falda negra una segunda falda blanca, un pequeño detalle que generó comentarios entre los espectadores.