Comprar una vivienda nueva en España implica afrontar un costo fiscal que representa más de una cuarta parte del precio de venta. Así lo determina un informe elaborado por la consultora EY para Asprima, la patronal madrileña de promotores inmobiliarios, que analiza cómo los impuestos y cargas públicas se trasladan al comprador final.

En términos concretos, por cada 100.000 euros de valor de una vivienda nueva, el comprador debe sumar más de 26.000 euros en costes fiscales. Para una vivienda tipo valorada en 300.000 euros, esto equivale a un gasto adicional cercano a los 78.000 euros. Estos costes no son asumidos por los promotores, sino que se repercuten íntegramente en el precio.

Este gravamen fiscal se acumula en diversas etapas del proceso de promoción inmobiliaria, desde la compra del suelo, la construcción, hasta la venta. Incluye impuestos como el de Actos Jurídicos Documentados (AJD), el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras, tasas municipales relacionadas con la actividad constructiva, y el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) que grava la tenencia del inmueble durante la promoción, además del coste económico que representa la plusvalía municipal.

Por ejemplo, en la vivienda tipo de 300.000 euros, el comprador enfrenta directamente más de 32.000 euros en conceptos fiscales asociados a la compraventa, entre IVA y AJD. EY destaca que este elevado peso impositivo distorsiona el valor real de la vivienda, ya que gran parte del precio final no responde a la calidad ni características del inmueble, sino a la suma acumulada de cargas impositivas sobre el ciclo completo del proyecto.

Este fenómeno tiene un impacto directo en la accesibilidad a la vivienda, contribuyendo al encarecimiento estructural del sector inmobiliario. Según datos citados por Fundación BBVA e Ivie, el incremento de los precios coloca en riesgo de pobreza energética y financiera a un tercio de los jóvenes, quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a la propiedad.

Por ello, el análisis subraya que para entender el precio final de una vivienda nueva no basta considerar el costo del suelo y la construcción, sino que es fundamental tener en cuenta la carga fiscal asociada al proceso, que actúa como un factor clave en el encarecimiento general del mercado.