Michael Burry, famoso por anticipar la crisis inmobiliaria de 2008, ha señalado que la fijación actual del mercado bursátil por la inteligencia artificial (IA) presenta paralelismos con la burbuja tecnológica de finales de los años 90. Según el inversionista, la estructura del mercado ha perdido la racionalidad tradicional, y los precios suben más por el impulso emocional que por fundamentos económicos sólidos.
El análisis de Burry destaca que indicadores clave como los datos de empleo y el sentimiento del consumidor, que históricamente influían en los movimientos de las acciones, hoy carecen del mismo peso. En su lugar, el sector tecnológico, impulsado especialmente por la inteligencia artificial, domina la agenda inversora, generando valoraciones que podrían resultar insostenibles a largo plazo.
Este panorama se refleja en el comportamiento del Índice de Semiconductores de Filadelfia, que ha experimentado un aumento impresionante durante este año, acumulando una suba cercana al 65%, y un crecimiento en la última semana de más del 10%. Este índice mide la evolución de empresas vinculadas a los chips y la infraestructura tecnológica, sectores clave para el desarrollo de la IA.
Además, los principales índices estadounidenses, como el S&P 500, alcanzaron niveles récord recientemente, pese a la existencia de incertidumbre económica subyacente. Los inversores parecen centrarse en informes económicos favorables puntuales, dejando de lado riesgos macroeconómicos persistentes. Burry resalta que las acciones «suben simplemente porque han estado subiendo», señalando una dinámica especulativa similar a la observada en la burbuja puntocom antes de su estallido en 2000.
Esta comparación con la crisis tecnológica de principios del siglo XXI advierte sobre un posible retroceso si el sentimiento del mercado cambia de forma abrupta. La sobrevaloración basada en expectativas optimistas de los avances en IA podría resultar en una corrección severa cuando se modifique el ánimo de los inversores, afectando a las ganancias pronunciadas que muchas empresas tecnológicas han reportado en los últimos años.
