El hidrógeno verde se ha consolidado como una alternativa energética crucial para reducir las emisiones industriales, pero su transporte y almacenamiento a gran escala enfrentan desafíos técnicos derivados de su interacción con los metales. El fenómeno conocido como fragilización por hidrógeno amenaza la integridad de las infraestructuras encargadas de manejar este gas, al debilitar la estructura microestructural de los materiales metálicos empleados.

Para abordar estas dificultades, el proyecto europeo Tools4TestingH2 propone una novedosa metodología que combina ensayos, monitorización y simulación para evaluar el comportamiento de los materiales metálicos ante la exposición al hidrógeno. Estas herramientas buscan garantizar la seguridad y durabilidad de las infraestructuras, desde las zonas de producción hasta los puntos de consumo.

La fragilización por hidrógeno se manifiesta cuando el gas penetra en la red cristalina del metal, afectando sus propiedades mecánicas. Este proceso reduce la ductilidad y resistencia, aumentando la susceptibilidad a la formación y propagación de grietas bajo tensión, fenómeno denominado hydrogen stress cracking. Estos efectos complican la selección de materiales adecuados para tuberías, tanques y otras instalaciones.

Actualmente, el transporte de hidrógeno suele realizarse en forma gaseosa, a alta presión, o líquida mediante tanques criogénicos. Una opción viable para Europa consiste en adaptar la infraestructura diseñada para el gas natural, sin embargo, aún no hay consenso técnico total respecto a qué aleaciones metálicas ofrecen la mejor resistencia a la interacción con el hidrógeno.

Este proyecto se inserta en el marco regulatorio europeo conocido como Fit for 55, que establece objetivos de recorte de emisiones para 2030 y la neutralidad de carbono para 2050. En este contexto, el impulso al hidrógeno verde requiere avanzar en el conocimiento y control de sus efectos sobre los materiales, para facilitar una transición energética segura y eficiente.