La evacuación de barcos varados en el golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz quedó suspendida después de que un buque mercante fuera alcanzado por un proyectil frente a la costa de Omán. La Organización Marítima Internacional decidió pausar las operaciones hasta recibir garantías claras sobre la seguridad de las embarcaciones en la zona.
El ataque, atribuido a un dron operado por la Guardia Revolucionaria de Irán según fuentes estadounidenses, se produjo horas después de que Teherán advirtiera a los buques sobre la necesidad de obtener permiso para transitar el estrecho. El mercante afectado, identificado como Ever Lovely, no participaba en la operación de evacuación respaldada por Naciones Unidas. A pesar de los daños sufridos, no se reportaron víctimas ni impactos ambientales.
En respuesta, la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico iraní anunció que cualquier tránsito fuera de las rutas establecidas por esa entidad no contará con protección ni garantía de paso seguro. Esta medida incrementa la incertidumbre en una ruta vital para el comercio energético mundial.
La interrupción de la evacuación añade presión a una zona donde el comercio marítimo continúa afectado por el conflicto regional. Estados Unidos mantiene su compromiso con la seguridad del paso marítimo y busca una ruta alternativa para aliviar tensiones y minimizar la influencia iraní en las negociaciones de paz recientes entre ambos países.
El secretario de Estado estadounidense, durante una visita al golfo Pérsico, declaró la intención de Washington de garantizar la libre circulación por el estrecho. El incremento del tráfico marítimo en los últimos días revela una lenta recuperación, aunque los niveles aún permanecen por debajo de los previos a la guerra.
Los precios del petróleo reflejan esta dinámica, bajando momentáneamente de su último nivel previo al conflicto, apuntando a una percepción de mejora en la estabilidad regional. Mientras tanto, persisten negociaciones sobre aspectos críticos como el paso seguro por el estrecho y el manejo de las reservas iraníes de uranio enriquecido, con un plazo de dos meses para concretar un acuerdo definitivo tras la reciente firma de un memorando de entendimiento.
