El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife implementó un plan de contingencia sin precedentes para la vigilancia y control de las hogueras de San Juan, con el fin de proteger tanto a las personas como las áreas naturales del municipio. Se han registrado oficialmente una veintena de piras, cuyo cumplimiento normativo se supervisa rigurosamente a través del Centro de Coordinación Operativa de la Administración Local (Cecopal).
Las hogueras no pueden ubicarse en vías públicas ni en espacios comunes como parques, jardínes comunitarios, barrancos o playas. La regulación establece una distancia mínima obligatoria de 20 metros respecto a edificios, carreteras, cables eléctricos y vehículos estacionados, además de garantizar al menos 50 metros de separación entre cada hoguera. En zonas consideradas de alto riesgo, donde haya estaciones de servicio, almacenes o materiales inflamables, esta distancia se duplica a 100 metros.
El tamaño de las hogueras también está limitado: la base no debe superar los 5 metros de diámetro y la altura máxima permitida es de 3 metros, para prevenir llamas que superen los 12 metros y eviten que las brasas afecten la seguridad aérea o se dispersen con el viento.
Desde Protección Civil se coordinan las inspecciones en conjunto con voluntarios, Policía Local y Servicios Públicos, además de valorar alertas ciudadanas. Asimismo, el Ayuntamiento estableció un sistema de registro electrónico para que los vecinos formalicen sus hogueras y aseguren así el cumplimiento estricto de las normativas vigentes.
En cuanto a la preservación ambiental, se reforzaron los controles y medidas para proteger la masa forestal especialmente en el área de Anaga, donde el riesgo de incendios exige un blindaje extremo durante estas festividades.
