La creciente dominancia de las compañías vinculadas a la inteligencia artificial (IA) en la Bolsa ha provocado una reducción significativa de la prima de riesgo que los inversores obtienen al elegir acciones sobre bonos públicos. Esta situación disminuye el incentivo para asumir riesgos en renta variable y aumenta la exposición a correcciones pronunciadas en el mercado.

Según un análisis de la firma de inversiones Neuberger, en el contexto actual la renta fija recupera protagonismo como opción segura y atractiva dentro de una estrategia equilibrada. La firma recomienda ampliar la diversificación de las carteras, incorporando bonos de Estados Unidos pero también de mercados como Japón, China, India y Brasil, que ofrecen oportunidades interesantes más allá de la deuda pública estadounidense.

Este panorama muestra paralelismos con la situación de las bolsas a finales de los años noventa, cuando la burbuja puntocom concentró excesivamente el mercado en pocas empresas y redujo el diferencial entre la rentabilidad esperada de las acciones y la de los bonos públicos, conocido como Equity Risk Premium. Esta baja prima de riesgo implica que los inversores reciben una recompensa menor por el riesgo asumido, haciendo que las carteras sean más sensibles a caídas si el crecimiento de estas empresas no cumple con las altas expectativas.

El directivo de Neuberger, Jeff Blazek, advierte que aunque no se visualiza una crisis inmediata similar al estallido de la burbuja puntocom, la actual concentración en IA demanda prudencia. Por eso, insiste en que la renta fija debe ocupar un lugar central dentro de las estrategias, gracias a su función diversificadora que había perdido protagonismo ante la atracción por las acciones tecnológicas.

Además, Blazek señala que, si bien el ciclo de crecimiento de la IA podría seguir sorprendiendo con buenos resultados, los inversores mejor posicionados serán aquellos que no dependan exclusivamente de un único sector o resultado para lograr rentabilidad.