SpaceX registró una salida a bolsa sin precedentes, elevando su capitalización hasta más de 2,1 billones de dólares después de cerrar su primer día de cotización en el Nasdaq con un incremento del 19,2%. Los títulos de la empresa aeroespacial de Elon Musk cerraron en 160,95 dólares, muy por encima del precio inicial de oferta pública de 135 dólares.

La oferta inicial colocó 555,6 millones de acciones a inversores institucionales, generando una recaudación de 75.000 millones de dólares en la etapa inicial y con una opción de comprar más acciones que podría ampliar esta cifra hasta los 86.250 millones. El fuerte interés del mercado secundario hizo que el precio de las acciones superara rápidamente el precio fijado, alcanzando un máximo intradía de 176,52 dólares.

Con esta valuación, SpaceX se posiciona como la sexta empresa estadounidense más valiosa, superando ampliamente a Tesla, otra de las compañías bajo la dirección de Musk. De acuerdo con documentos presentados ante la SEC, el fundador mantiene el control absoluto de la empresa al poseer más del 90% de las acciones clase B y cerca del 82% de los derechos de voto, lo que configura a SpaceX como una entidad controlada desde el punto de vista corporativo.

El debut bursátil también marca un hito para Elon Musk, que se convierte en el primer individuo con un patrimonio que supera el billón de dólares. Durante la ceremonia de apertura en el Nasdaq, Musk recordó que inicialmente consideraba baja la probabilidad de éxito de su proyecto.

La estrategia financiera de SpaceX mantiene un enfoque en la reinversión de utilidades para impulsar su crecimiento a largo plazo, sin planes inmediatos de distribuir dividendos, según el prospecto de la oferta pública.

Este movimiento traslada al mercado un modelo de negocio que hasta ahora se había financiado principalmente con capital privado y contratos gubernamentales, incluyendo acuerdos con la NASA. Con la liquidez obtenida, la compañía puede acelerar el desarrollo de tecnologías clave como cohetes reutilizables y la expansión de su red global de satélites Starlink, al tiempo que se enfrenta a competidores tradicionales del sector aeroespacial.