En Murcia se celebró una jornada demostrativa que reunió a técnicos, agricultores y profesionales del sector agroalimentario para conocer de primera mano avances tecnológicos que mejoran la gestión de cultivos frutales y hortícolas al aire libre. La iniciativa, impulsada por Fundación Grupo Cajamar y el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (IMIDA), incluyó visitas guiadas a demostraciones de soluciones digitales orientadas a la automatización y robotización en campo.

El evento se desarrolló en las instalaciones del IMIDA, donde los asistentes trabajaron en grupos reducidos para interactuar con diversas empresas especializadas. Los participantes observaron tecnologías para una gestión inteligente del riego y la fertilización, monitorización de plagas y mecanización de labores agrícolas, todas integradas con herramientas de digitalización que prometen mejorar la competitividad y sostenibilidad de los cultivos.

Entre las empresas presentes destacaron Hydroconta, que mostró su proyecto Atlas para digitalización del regadío; Nutricontrol con su plataforma Ucrop para el manejo digital en campo; OdinS con soluciones inteligentes para la agricultura; Drónica, especializada en aplicaciones de drones para agricultura de precisión; y Ritex, que presentó sistemas de riego automatizado adaptados a las necesidades del cultivo. También participaron Inta, que expuso tecnologías de fertirrigación y control climático, y Auravant con su sistema operativo para gestión agrícola.

La jornada se desarrolló en horario continuo desde la mañana hasta la tarde, con acceso libre hasta completar el aforo. Esta actividad formativa está financiada por subvenciones del Plan Estratégico de la Política Agraria Común 2023-2027, cofinanciada parcialmente por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) y la Administración General del Estado, con una dotación destinada a programas de digitalización agroalimentaria por más de 190 mil euros.

Las demostraciones permitieron a los asistentes comprobar en campo cómo la incorporación de estas tecnologías no solo optimiza recursos como agua y fertilizantes, sino que también contribuye a generar prácticas agrícolas más sostenibles y competitivas en un contexto que exige innovación constante para enfrentar desafíos como el cambio climático y la demanda creciente de calidad.