El sector de transporte de carga pesada enfrenta una grave crisis debido a la práctica de cobros por encima del precio oficial del combustible en las estaciones de servicio. Según denuncias del presidente de la Cámara Regional de Carga, las estaciones retienen el suministro para quienes pagan al precio oficial y priorizan a quienes abonan en divisas o sobreprecio, generando filas de hasta cinco días de espera en autopistas y carreteras.
El precio regulado del combustible está fijado en 0,50 dólares por litro al cambio oficial del Banco Central de Venezuela. Sin embargo, en la mayoría de los puntos de venta se factura entre 0,60 y 0,80 dólares por litro, e incluso cobran directamente en moneda extranjera para quienes desean abastecerse sin hacer largas colas.
A pesar de la abundancia en el suministro de gasoil y gasolina, el problema radica en la maniobra de las estaciones para restringir el despacho a los conductores que pagan el precio oficial y acelerar la atención a clientes que cancelan al sobreprecio. Esta estrategia ralentiza la movilización de la carga y perjudica a cientos de transportistas, muchos de los cuales quedan varados durante días.
El racionamiento se refleja además en los volúmenes limitados que se despachan: mientras una gandola consume alrededor de un litro de combustible cada dos kilómetros, varias estaciones limitan la venta oficial a 200 litros, cantidad insuficiente para completar rutas como el trayecto Puerto Cabello-Acarigua de ida y vuelta.
Este sistema implica costos extra para los transportistas, que deben mantener a sus conductores durante días de espera sin avanzar en sus entregas, además de incrementar sus gastos operativos. El sector ya enfrenta problemas vinculados al incremento de fletes, deterioro de infraestructura vial y escasez de repuestos, pero el sobreprecio y las largas filas agravan aún más la situación.
