En un año marcado por máximos históricos en las grandes bolsas de Estados Unidos y Europa, tres fondos globales sobresalen al superar ampliamente la rentabilidad de los índices bursátiles más representativos, como el Nasdaq y el Ibex 35, que exhiben subidas de doble dígito en 2026. Mientras los mercados enfrentan un contexto de tensiones geopolíticas y megasalidas a Bolsa como la de SpaceX, estos fondos encuentran oportunidades más allá de las compañías más conocidas.
El Polar Capital Artificial Intelligence Fund destaca con un retorno cercano al 55% en el año, enfocándose en inversión en inteligencia artificial pero diversificando su cartera más allá de los nombres más obvios. Aunque Nvidia es su principal posición, este fondo también apuesta por empresas como Mitsui Kinzoku, dedicada a la minería y fundición de metales no ferrosos, cuya acción ha crecido más de un 155% por la fuerte demanda de láminas de cobre vinculadas a aplicaciones de IA. La cartera incluye además a Vertiv Holdings y Seagate, relacionadas con infraestructura y almacenamiento de datos, sectores esenciales para el desarrollo de tecnologías artificiales.
Por su parte, el Blue Whale Growth Fund muestra una rentabilidad superior al 42% en el año y supera el 76% en los últimos doce meses. Gestionado por Blue Whale Capital, este fondo se concentra en unas 30 compañías globales seleccionadas por su calidad y potencial de crecimiento. Invierte en sectores con demandas duraderas y negocios menos afectados por ciclos económicos, como inteligencia artificial, defensa europea y terapias innovadoras GLP-1. A diferencia de otros fondos quality & growth que suelen tener exposiciones amplias a grandes empresas, este fondo mantiene una posición exclusiva en Nvidia, basando sus decisiones en criterios de valoración y perspectivas futuras.
Estos resultados ponen de relieve cómo, en un escenario de mercados elevados, la diversificación inteligente y la identificación de tendencias estructurales permiten a algunos gestores superar a los índices tradicionales. La búsqueda de empresas con ventajas competitivas sostenibles, ingresos previsibles y exposición a tecnologías emergentes se ha convertido en la clave para destacarse en renta variable global en 2026.
