El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó como “monstruoso”, “inhumano” e “indigno” el tratamiento que recibieron los integrantes de una flotilla interceptada por Israel mientras intentaban llegar a Gaza, entre ellos 44 ciudadanos españoles. Albares exigió disculpas públicas al Gobierno israelí y anunció medidas diplomáticas.

La reacción se produjo tras la difusión de un video en el que se observa a un ministro israelí recorriendo la zona donde permanecían retenidos los activistas, muchos esposados y bajo custodia policial. En las imágenes, el representante del Ejecutivo califica a los participantes como “terroristas”. Albares recordó que este funcionario está sancionado y tiene prohibida su entrada en España, y pidió que se extienda esta medida a toda la Unión Europea.

El ministro informó que en la embarcación viajaban 430 personas de diversas nacionalidades, incluyendo las 44 españolas. El desembarco comenzó temprano en el puerto de Ashdod y continuaba horas después, mientras las autoridades españolas monitoreaban la situación de los detenidos. A pesar de que el cónsul español se trasladó al puerto para asistir a los ciudadanos, no se le permitió el acceso, aunque sí mantuvo contacto con los abogados de los retenidos.

El Gobierno español mantiene coordinación con otros países que tienen ciudadanos en la flotilla. Albares adelantó que sostendrá reuniones con los Estados afectados para evaluar respuestas conjuntas. Además, convocó con urgencia a la encargada de negocios israelí y ordenó el envío de una nota verbal de reproche al Ministerio de Exteriores de Israel.