El encendido anual del árbol de Navidad en el Rockefeller Center es mucho más que una costumbre: se ha convertido en un símbolo que anuncia el inicio oficial de la temporada navideña en Nueva York. Durante este evento, millones de personas se detienen en la Quinta Avenida para admirar el gran abeto iluminado que domina el centro de Manhattan.

Este emblemático árbol tiene sus orígenes en 1931, cuando un pequeño abeto fue colocado por los trabajadores que construían el Rockefeller Center en plena Gran Depresión. Decoraron aquel modesto árbol con guirnaldas hechas de papel aluminio y latas de conserva en un gesto simple que buscaba llevar alegría a la zona. Desde entonces, no ha faltado un árbol en el lugar, ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las luces se atenuaban por las medidas de seguridad.

El árbol actual es un abeto noruego (Picea abies) que se selecciona con años de anticipación. Suele medir entre 22 y 24 metros de altura, superar en tamaño a un edificio de siete pisos y pesar aproximadamente diez toneladas. La copa puede extenderse hasta 14 metros de diámetro, ofreciendo un panorama imponente en la plaza. Para su iluminación se emplean más de 50.000 luces LED distribuidas a lo largo de 8 kilómetros de cableado, una tecnología que desde 2007 reduce significativamente el consumo energético en comparación con las tradicionales bombillas incandescentes.

El adorno más destacado es la estrella de Swarovski que corona el árbol: pesa más de 400 kilos, mide casi tres metros de ancho y está formada por más de 25.000 cristales. Esta estrella gira al encenderse, generando un efecto visual que destaca en la ciudad.

El traslado del árbol a Manhattan implica un proceso minucioso. El abeto se corta en jardines privados de Estados Unidos o Canadá, siempre con la autorización de sus dueños, y se transporta en un camión especializado que recorre largas distancias para llegar al Rockefeller Center justo a tiempo para la temporada.

La ceremonia de encendido tiene lugar la primera semana de diciembre y tradicionalmente es un miércoles. El evento es transmitido en vivo por televisión en toda América y cuenta con la participación de artistas reconocidos que actúan en un escenario al pie del árbol. Este momento marca el arranque festivo para muchos estadounidenses, más allá de la fecha oficial del calendario. Simultáneamente, abre la temporada la pista de hielo situada justo debajo del árbol, una atracción icónica para residentes y visitantes.