Un grupo armado atacó el aeropuerto internacional Diori Hamani en Niamey, capital de Níger, provocando la muerte de 11 soldados y dos civiles en un intercambio de disparos. Las fuerzas de seguridad lograron abatir a 22 agresores y detener a 20 sospechosos, junto con el decomiso de armas y municiones.
Durante el asalto, testigos escucharon disparos y explosiones. Tras la violencia, soldados implementaron controles en las vías hacia el aeropuerto. Pocas horas después, la Agencia Nacional de Aviación Civil confirmó que las operaciones aeroportuarias volvieron a la normalidad.
Este suceso representa el segundo ataque de este tipo en lo que va del año en esta instalación estratégica, que no solo sirve como principal punto de conexión aérea, sino que también alberga la base de la fuerza aérea nigerina y la sede de la fuerza militar conjunta formada por Níger, Burkina Faso y Mali.
Níger está gobernado por una junta militar desde el golpe de Estado ocurrido en 2023 y enfrenta numerosos desafíos para controlar la creciente ola de violencia yihadista en la región del Sahel. Al igual que sus vecinos Burkina Faso y Mali, también bajo regímenes militares, el país sufre ataques constantes que afectan la seguridad nacional.
Tras el ataque ocurrido en enero atribuido al grupo Estado Islámico, las fuerzas de seguridad endurecieron la vigilancia en el aeropuerto, reconociendo que el lugar es un objetivo simbólico para los milicianos radicales. Analistas consideran que la sede de la Alianza de Estados del Sahel (AES), ubicada en el aeropuerto, incrementa la intención de grupos armados de atacar esta infraestructura.
El Ministerio de Defensa de Níger destacó el estado operativo del aeropuerto tras el ataque y la pronta acción que permitió controlar la situación. Sin embargo, la amenaza yihadista continúa siendo un desafío grave en la región.
