Las calles de Castellón se llenaron de verde con la primera edición de “Escucha en Marcha”, una caminata solidaria organizada para conmemorar los 25 años del Teléfono de la Esperanza. La iniciativa reunió a numerosos participantes en una jornada dedicada a la sensibilización sobre la salud mental y la importancia del acompañamiento emocional.

La caminata comenzó temprano desde el paseo central del Parque Ribalta y se extendió a lo largo de dos kilómetros y medio por el centro de la ciudad. No competitiva y en un ambiente festivo, la marcha contó con el apoyo de una batucada y varios puntos de animación hasta llegar a la Plaza Mayor, donde se realizaron actividades de cierre.

La presencia de representantes institucionales, entre ellos la concejala de Bienestar Social Clara Adsuara, la diputada provincial Marisa Torlà, la delegada del Consell Susana Fabregat y el presidente del Teléfono de la Esperanza, Jesús Montoliu, reforzó el compromiso público con esta causa. En el acto final, se leyó un manifiesto que llamó a dar visibilidad a la salud mental y a combatir la soledad no deseada.

Clara Adsuara destacó que la jornada refleja la solidaridad de Castellón y el apoyo a quienes atraviesan dificultades emocionales. Además, resaltó la trayectoria del Teléfono de la Esperanza como un modelo de servicio y acompañamiento durante un cuarto de siglo.

El evento también sirvió para recordar el convenio firmado entre el Ayuntamiento y el Teléfono de la Esperanza, que busca fortalecer la atención social y emocional en áreas como la prevención del suicidio y la soledad. Este acuerdo marca una alianza para mejorar los recursos destinados a la intervención en crisis y el acompañamiento de personas mayores.

Durante la marcha se realizaron actividades adicionales, como el sorteo de una estancia y bonos para spas, junto con el reparto de frutas aportadas por Frutas Torres. Los fondos obtenidos se destinarán a programas de ayuda en crisis emocionales, reforzando así la labor del voluntariado y la escucha activa en la comunidad.

“Escucha en Marcha” posicionó a Castellón como un ejemplo de movilización ciudadana en torno a la salud mental, la solidaridad y el cuidado emocional, con un llamado claro a promover la empatía y la atención a quienes más lo necesitan.