El gobierno chino ha puesto en marcha el despliegue de su nuevo buque de guerra Type 076 Sichuan en el Mar de la China Meridional, un área con alta tensión geopolítica. Este barco, que supera las 40.000 toneladas, no es un buque convencional: constituye un híbrido entre buque de asalto anfibio y portaviones ligero, equipando tecnología avanzada que le permite operar con una amplia variedad de aeronaves.
Aunque técnicamente está clasificado como un buque de asalto anfibio destinado a transportar tropas, vehículos blindados y embarcaciones menores, el Sichuan tiene una cubierta de vuelo completa y una dupla isla de mando. Su elemento clave es la catapulta electromagnética, de entre 100 y 130 metros, que le permite lanzar aviones de ala fija convencionales, incluyendo cazas furtivos J-35, además de drones y helicópteros, superando las limitaciones de los portaaviones que aceptan únicamente aeronaves de despegue vertical o corto.
El sistema de propulsión del Sichuan combina dos turbinas de gas con seis generadores diésel para alcanzar una potencia total próxima a los 78 megavatios. Esta configuración eléctrica permite alimentar no solo los motores principales sino también los picos energéticos demandados por la catapulta, logrando un arranque más ágil, mayor flexibilidad operativa y una reducida huella acústica subacuática, lo que dificulta su detección por submarinos enemigos.
Las primeras pruebas operativas se realizaron en las aguas cercanas a Shanghái, donde se evaluaron aspectos fundamentales como la estabilidad de sus sistemas. Posteriormente, el barco realizó ensayos en el Mar de la China Meridional, una zona disputada y estratégica, como parte de su proceso de puesta en servicio oficial. Expertos militares chinos consideraron estos avances “rápidos y eficientes”, situando al Sichuan en una posición destacada dentro de la flota naval china.
