Cuba experimentó un nuevo apagón general este martes por un fallo en una unidad generadora de la provincia de Holguín, que desató un brusco cambio de frecuencia y provocó la desconexión total del Sistema Energético Nacional (SEN). Esta es la tercera vez en dos semanas que la isla queda sin electricidad a nivel nacional, lo que profundiza la crisis energética que enfrenta desde hace meses.

Las autoridades del Ministerio de Energía y Minas y la estatal Unión Eléctrica activaron inmediatamente los protocolos para la recuperación del sistema, que incluyen la formación de “microislas” eléctricas para restablecer el suministro en zonas prioritarias, como hospitales y fábricas de alimentos. En horas de la tarde, varias áreas de La Habana recuperaron la energía, alcanzando el 4% de la capital, mientras provincias como Guantánamo, Cienfuegos y Matanzas también comenzaron a restablecer el servicio en puntos estratégicos.

Estos apagones suceden en un contexto de extrema vulnerabilidad de la red eléctrica cubana, que arrastra limitaciones estructurales y enfrenta las consecuencias de un cerco petrolero impuesto por Estados Unidos que dificulta la llegada del crudo necesario para la generación eléctrica. Cuba apenas produce el 40% del combustible que requiere para su funcionamiento y el impacto social y económico ya es notable. Los cortes afectan el transporte, provocan recortes laborales, cancelaciones de vuelos y ponen en riesgo el sistema de salud pública.

El suministro eléctrico deficiente también repercute en actividades cotidianas fundamentales, como la cocción de alimentos, el abastecimiento de agua potable y las comunicaciones, incluyendo internet y telefonía. En la capital, los habitantes se han acostumbrado a los cortes constantes; una parte de la población ha implementado soluciones domésticas como paneles solares, baterías portátiles y transporte adaptado a la energía fotovoltaica para minimizar el impacto.

La crisis energética no solo limita el acceso a servicios básicos, sino que también endurece la vida diaria de la población cubana, que busca alternativas para enfrentar un problema estructural que hasta el momento no muestra señales claras de solución urgente.