La doble sacudida sísmica que afectó a Venezuela ha dejado un impacto profundo en la comunidad española residente, particularmente entre los gallegos, cuya ausencia de noticias genera angustia entre sus familias. El Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó que ya son 152 los españoles desaparecidos y 9 los fallecidos tras el terremoto, mientras las labores de rescate continúan con dificultades en las zonas más afectadas, entre ellas La Guaira.
La comunidad gallega en Venezuela supera las 30,000 personas, lo que representa alrededor del 20% de los españoles asentados en el país —más de 147,000— según datos oficiales. Esta proporción sugiere que entre los desaparecidos podrían encontrarse una docena o más de gallegos, especialmente en las áreas más devastadas donde la comunicación y las operaciones de auxilio avanzan con lentitud.
El ministro José Manuel Albares informó que 14 españoles han sido localizados bajo los escombros, aunque el conocimiento sobre sus condiciones depende mayormente de los reportes familiares, y no se cuenta con información precisa sobre heridos graves. Este mismo día, el primer vuelo con 76 españoles evacuados aterrizó en España, brindando un impulso a las familias.
En Galicia, la Xunta respondió rápidamente activando su red de emigración para brindar apoyo tanto a las víctimas como a sus allegados. El presidente Alfonso Rueda confirmó que hasta ahora no hay víctimas mortales gallegas confirmadas, aunque no descartó esta posibilidad conforme avancen los rescates. La administración autonómica puso en marcha ayudas económicas de emergencia y habilitó líneas telefónicas consulares para facilitar la atención.
La Federación de Centros Españoles en Venezuela, presidida por un gallego, transformó sus instalaciones en centros de acogida y acopio de donaciones que cubren la mayoría de la comunidad española en el país. Estos centros están preparados para recibir a familias afectadas si es necesario, además de coordinar la distribución de la ayuda.
El consulado español y las autoridades venezolanas continúan trabajando en conjunto para superar las dificultades en la comunicación y las tareas de rescate, en un escenario marcado por la incertidumbre y el esfuerzo constante para localizar y asistir a los desaparecidos.
