Una investigación policial logró desmantelar una organización criminal que empleaba drones para transportar hachís y cocaína desde Marruecos hacia España y posteriormente al norte de Europa. La red operaba principalmente en las provincias de Cádiz y Álava, vinculando el sur del país con destinos en Francia.
Esta banda utilizaba aeronaves no tripuladas de ala fija con gran capacidad y velocidad, capaces de cruzar el Estrecho de Gibraltar en pocos minutos transportando hasta 20 kilogramos de droga por viaje. Los drones alcanzaban velocidades superiores a 100 kilómetros por hora, lo que facilitaba envíos rápidos y discretos.
Tras la llegada de la sustancia a territorio nacional, la droga era ocultada en dobles fondos de vehículos para su traslado hacia el País Vasco, concretamente a Vitoria. Desde allí, el material estupefaciente se distribuía a varias organizaciones criminales francesas especializadas en el narcotráfico.
La operación culminó con cinco registros simultáneos en viviendas de Algeciras y Vitoria, donde la policía arrestó a ocho individuos vinculados a la red. En el operativo se incautaron 40 kilogramos de hachís, dos kilos de cocaína, dos automóviles utilizados para el transporte, 14.000 euros en efectivo y uno de los drones empleados para el envío de las drogas.
Esta investigación se inspira en tácticas pioneras desarrolladas en Ceuta contra el tráfico ilícito por vía aérea, evidenciando la creciente sofisticación en el uso de tecnología por parte de las redes de narcotráfico para evadir controles fronterizos.
