El 30 de junio se celebra cada año el Día de la Amistad Hispano-Filipina, una conmemoración que recuerda la resistencia heroica de un grupo de soldados españoles sitiados en la ciudad de Baler durante la guerra de independencia filipina. Esta fecha también revive el gesto de reconocimiento del primer presidente de Filipinas, Emilio Aguinaldo, quien ordenó que los soldados españoles sobrevivientes fueran tratados como amigos y regresaran a su país sin castigo tras rendirse.

Este decreto presidencial de 1899 reconoce el valor y la constancia de esos soldados que defendieron su bandera durante casi un año, destacando el respeto mutuo entre ambos pueblos a pesar del contexto bélico. La decisión de Aguinaldo refleja un acto de humanidad y honor que trasciende la condición de enemigo, poniendo en valor principios universales como el amor a la patria y la valentía.

La instauración oficial del Día de la Amistad Hispano-Filipina ocurrió en 2003, tras la aprobación de la Ley de la República Nº 9187 por el Congreso filipino. Más adelante, en 2011, el Congreso español reconoció y agradeció este día mediante una declaración institucional que formalizó el vínculo de amistad que se celebra en ambos países.

A pesar de las limitaciones para las reuniones masivas debido a la pandemia global, en Baler se mantiene la tradición con actos simbólicos, incluyendo una misa en la parroquia de San Luis Obispo, donde los soldados españoles resistieron encerrados. A esta ceremonia le siguen discursos de autoridades locales que rememoran estos episodios históricos y su significado.

Este día invita a recordar los siglos compartidos de historia común entre España y Filipinas, promoviendo la reconciliación y la valoración de un pasado que, aunque marcado por conflictos, también se caracteriza por el reconocimiento mutuo y la amistad. Recientemente, la productora Musas ha lanzado un documental dedicado a esta historia que aporta una mirada actual sobre estos hechos.