El proceso para concretar un memorando que ponga fin al conflicto entre Irán y Estados Unidos continúa bajo una sombra de incertidumbre tras un ataque israelí en Beirut. Aunque la fecha límite ofrecida por el presidente estadounidense, Donald Trump, para la firma expiró sin avances significativos, las conversaciones prosiguen y podrían retomarse durante la cumbre del G7 en Francia.
La principal dificultad radica en la postura de Teherán, que condiciona cualquier acuerdo a la suspensión de los ataques israelíes contra Hizbulá en Líbano, aliado clave de Irán. El ataque reciente en Beirut fue catalogado por Irán como una violación directa del alto el fuego y una provocación que podría poner en riesgo la negociación.
Funcionarios iraníes expresaron durante el fin de semana sus objeciones al documento preliminar y dialogaron con representantes de Qatar buscando modificar cláusulas, según informó la agencia Fars. Mientras tanto, Tel Aviv continúa con sus ofensivas, ignorando las advertencias de Teherán sobre una posible respuesta contundente.
Desde Washington, Trump condenó públicamente el ataque israelí, subrayando que «no debería haber ocurrido», especialmente en un momento en que su administración está cerca de un pacto histórico con Irán. El mandatario remarcó que el acuerdo incluiría un alto el fuego duradero, que también abarcaría la estabilidad en Líbano, a pesar de las reticencias expresadas por Israel.
Asimismo, Trump solicitó a Irán que mantenga la calma y no responda con represalias ante este ataque, tratando de preservar el clima de negociación. Por su parte, el jefe negociador iraní reconoció que el incidente podría debilitar el proceso, pero no descartó la posibilidad de avanzar si se modifican las condiciones que garanticen la paz en la región.
Desde Teherán, legisladores enfatizaron la responsabilidad de Estados Unidos en controlar a Israel, a quien calificaron de régimen ilegítimo que desestabiliza el proceso de paz. Esta tensión refleja la complejidad de asegurar un acuerdo en un contexto donde las hostilidades regionales y las desconfianzas mutuas siguen vigentes.
