Para 2065, África alcanzará una población de más de tres mil millones, lo que implica un crecimiento explosivo en comparación con Europa, que tendrá menos de 700 millones de habitantes. Esta diferencia marcará un cambio radical en la distribución global de la población, con tres cuartas partes residiendo en Asia y África, mientras que Europa experimentará un claro descenso relativo.

España, con una población que en 2023 ronda los 48 millones, verá un crecimiento muy moderado hasta 2065, con poco más de 50 millones de habitantes según el Instituto Nacional de Estadística. En contraposición, países del Magreb como Marruecos y Argelia mostrarán aumentos notables, acercándose o superando la población española en la misma fecha. Países como Argelia pasarán de 48 millones en 2026 a más de 64 millones en 2065.

Este fenómeno se debe a índices de fecundidad muy diferentes. España tiene uno de los índices más bajos de la Unión Europea, con 1,1 hijos por mujer, mientras que Marruecos y Argelia cuentan con cifras superiores, aunque en descenso. Por ejemplo, Marruecos presenta un índice de 1,7 y Argelia de 2,4, con la tendencia de acercarse al nivel de reemplazo poblacional, que se estima en 2,1.

La dinámica demográfica tiene consecuencias directas en la migración hacia España. Actualmente, España alberga la mayor población extranjera de nacionalidad marroquí en la UE, con más de 860 mil personas con residencia legal. Las comunidades más numerosas se concentran en ciudades como Barcelona, Murcia y Madrid.

Sin embargo, el patrón migratorio ilegal ha cambiado en 2025. Mientras que antes la mayor presión procedía de Marruecos, las rutas actuales muestran un aumento de inmigración irregular desde Argelia, especialmente por vía marítima. El archipiélago Balear ha recibido un récord histórico de inmigrantes ilegales provenientes de Argelia, superando por primera vez a la península en este aspecto.

En zonas como Almería también se han registrado miles de llegadas ilegales, mayoritariamente desde Argelia. En total, a finales de 2025 se estimaba que alrededor de 9.550 argelinos llegaron a España por mar, triplicando las cifras de marroquíes, con casi 2.700 entradas irregulares. Las fuerzas de seguridad calculan que cerca de 14.000 inmigrantes partieron de costas argelinas rumbo a España durante el mismo año.

Este cambio en las corrientes migratorias añade complejidad al panorama sociodemográfico español y europeo, donde la integración, la gestión de fronteras y las políticas migratorias serán claves para afrontar el fenómeno poblacional y sus consecuencias en las próximas décadas.