Fidel Pagés, médico militar español, desarrolló en 1921 la técnica de anestesia epidural, una innovación que redujo drásticamente la mortalidad anestésica de su época. Aunque su método continúa vigente y sin modificaciones importantes, su contribución ha sido prácticamente ignorada en la historia médica mundial.
El comandante médico retirado Ignacio Velázquez, que ha dedicado casi cuatro décadas a investigar la figura de Pagés, lo considera «el médico que más ha hecho por el dolor en la humanidad». Sin embargo, según Velázquez, la labor de Pagés fue relegada al olvido principalmente por dos motivos: la falta de traducción de su importante artículo y el aislamiento político que sufrió España durante décadas.
Antes de su prematura muerte en un accidente de tráfico a los 37 años, Pagés había logrado documentar 43 casos exitosos de su técnica, a la que inicialmente denominó “anestesia metamérica”. Su nombre se perdió en la comunidad médica cuando, diez años después, el cirujano italiano Achille Mario Dogliotti publicó un trabajo sobre la anestesia peridural segmentaria, popularizando la técnica mundialmente y otorgándose el crédito de su invención bajo el nombre de "método de Dogliotti".
Esta situación representa una injusticia histórica que, además, se profundizó porque la reproducción del trabajo de Pagés en revistas españolas tardó más de tres décadas. La anestesia epidural sigue siendo la única técnica anestésica aplicada hoy tal como fue concebida, evidenciando la vigencia y precisión del aporte de Pagés.
Además de su innovadora contribución científica, Fidel Pagés fue reconocido por su trato humano, labor que fue lamentada públicamente tras su muerte, pero que no logró evitar su olvido internacional. Pagés también tuvo un papel destacado como médico de la familia real, de la beneficencia y de eventos emblemáticos como la Plaza de Toros de las Ventas, lo que subraya su relevancia en la medicina de su tiempo.
