Estados Unidos llevó a cabo una serie de ataques aéreos en el sur de Irán contra embarcaciones iraníes, justo en medio de un proceso diplomático que buscaba un principio de acuerdo entre Washington y Teherán, según confirmó el comando central estadounidense, Centcom. Las acciones militares, justificadas por EE.UU. como medidas de "legítima defensa", se centraron en embarcaciones que supuestamente intentaban colocar minas cerca de instalaciones de misiles en el estrecho de Ormuz. El gobierno iraní denunció el ataque y prometió una respuesta contundente si se registran nuevas agresiones.
El ataque generó un enfrentamiento directo en la zona: Irán sufrió la pérdida de varios miembros de la Guardia Revolucionaria, considerada la fuerza élite del ejército iraní. A cambio, las fuerzas iraníes dispararon misiles antibuque contra las embarcaciones estadounidenses y derribaron un dron sobrevolando la región. Posteriormente, Estados Unidos golpeó plataformas de misiles iraníes, mientras Irán lanzó varios contraataques.
Estos incidentes se produjeron cuando representantes iraníes y estadounidenses realizaban negociaciones indirectas en Catar, un día después de que ambos países anunciaran avances en un principio de acuerdo. La escalada armada complica el frágil entorno en el que se desarrollan las conversaciones, pues distintas fuentes señalan que el conflicto muestra un patrón de múltiples rondas de ataque y contraataque en menos de 24 horas, lo que dificulta contener la crisis y obliga a replantear su impacto en la diplomacia.
Los medios estatales iraníes confirmaron explosiones en Bandar Abbás, una ciudad clave en el sur del país, aunque no especificaron si los ataques se produjeron en tierra o en el mar. El portavoz militar iraní advirtió que cualquier nueva agresión desencadenará una respuesta más severa, capaz de exceder las fronteras regionales. Desde Teherán, además, manifestaron que ya identificaron objetivos para posibles represalias frente a nuevos ataques provenientes de Estados Unidos o Israel.
Por su parte, el presidente estadounidense aseguró en redes sociales que las negociaciones con Irán continúan "avanzando favorablemente" a pesar de la escalada militar. Asimismo, el secretario de Estado reiteró la continuidad de las conversaciones, con énfasis en el manejo del lenguaje diplomático para asegurar un acuerdo.
El conflicto en el Golfo Pérsico se mantiene como un escenario volátil donde la confrontación militar y la diplomacia caminan en paralelo, con consecuencias imprevisibles para la estabilidad regional y el proceso de desescalada.
