El embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, solicitó expresamente que la lucha contra el narcotráfico no se utilice como herramienta política, sino que se enfoque en la colaboración efectiva entre ambos países para enfrentar a los cárteles que generan inseguridad en la frontera común. A través de redes sociales, el diplomático enfatizó que dedicar tiempo a debates políticos sobre este problema representa una pérdida de oportunidades para proteger a las poblaciones afectadas.
Johnson subrayó que las comunidades a ambos lados de la frontera merecen vivir libres de violencia, corrupción e intimidación provocadas por los grupos criminales. Reiteró que la cooperación debe ser prioridad para garantizar seguridad y paz, ya que el narcotráfico es un desafío compartido que traspasa las fronteras nacionales.
Estas declaraciones se producen un día después de que la presidenta Claudia Sheinbaum acusara a Estados Unidos de intentar influir en la política interna mexicana con presiones relacionadas con procesos de extradición, en particular hacia Rubén Rocha, gobernador con licencia de Sinaloa, y otros funcionarios señalados por supuestos vínculos con “Los Chapitos”, un grupo vinculado al narcotráfico.
En un discurso desde el Monumento a la Revolución, Sheinbaum cuestionó la verdadera intención detrás de las extradiciones y señaló que esto podría derivar en una injerencia que intervenga en los procesos electorales mexicanos. Por su parte, Johnson insistió en que ambos países tienen un enemigo común y solo mediante el trabajo conjunto se podrán reducir los efectos negativos del narcotráfico.
La tensión política entre las declaraciones del embajador y de la presidenta mexicana se agravó luego de que apareciera una manta en las inmediaciones del Monumento a la Revolución durante el aniversario de la victoria electoral de Sheinbaum. La lona, desplegada por un colectivo llamado Mexicanos al Grito de Paz, acusaba a Sheinbaum de proteger “narcogobernantes”, refiriéndose al gobernador Rocha y otros funcionarios.
Este contexto evidencia la compleja relación entre ambos países en materia de seguridad y política, donde la cooperación para combatir al crimen organizado se ve afectada por señales de desconfianza y confrontación diplomática.
