La primera moneda conmemorativa de 2 euros emitida por Bulgaria enfrenta un bloqueo tras una objeción formal presentada por un país miembro de la eurozona. Aunque el nombre del Estado vetante no fue revelado oficialmente, diversas fuentes apuntan a Grecia como la responsable del rechazo.

El motivo del veto no reside en el diseño artístico de la moneda, que exhibe letras cirílicas y las inscripciones en búlgaro «БЪЛГАРСКАТА» y «БЪЛГАРИЯ», sino en la interpretación histórica que Bulgaria ofrece sobre el motivo. El Banco Nacional de Bulgaria presentó la pieza como un tributo al «alfabeto búlgaro», destacando su antigüedad y su relevancia cultural, lo que ha generado controversia.

El conflicto se sitúa en la denominación utilizada para referirse al sistema de escritura: Bulgaria lo define como «alfabeto búlgaro», mientras que internacionalmente se reconoce como alfabeto cirílico. Grecia sostiene que los orígenes intelectuales y religiosos del alfabeto están ligados al mundo bizantino y a los santos Cirilo y Metodio, nacidos en Tesalónica, actual territorio griego.

Este matiz histórico ha provocado la objeción formal que detuvo el avance de la moneda, ya que Grecia cuestiona que se atribuya exclusivamente a Bulgaria la creación y legado del alfabeto. La disputa refleja la complejidad de las identidades culturales en la región y su impacto en decisiones relacionadas con símbolos nacionales en la eurozona.

Por ahora, Bruselas no ha confirmado oficialmente al país que vetó la moneda, pero las filtraciones y análisis de medios europeos refuerzan la hipótesis sobre Grecia. Mientras tanto, la emisión permanece bloqueada y plantea interrogantes respecto a cómo se gestionan las interpretaciones históricas dentro del proceso para aprobar monedas conmemorativas.