Durante las celebraciones por la victoria del Paris Saint-Germain en la Champions League, la policía francesa localizó el cadáver de un hombre en el río Sena, en París. Según testigos, el fallecido, bajo los efectos del alcohol, se lanzó al agua en medio de la euforia, cerca del Ayuntamiento de la capital. Este hecho elevó a dos el número de víctimas mortales vinculadas a los disturbios ocurridos tras el triunfo.

La primera víctima fue un joven motociclista de 24 años que murió tras chocar contra bloques de hormigón en la circunvalación parisina, accidente también relacionado con las celebraciones.

El Ministerio del Interior francés detalló que los incidentes derivados de estas celebraciones dejaron cerca de 900 detenidos y 178 agentes heridos en todo el país. La cifra de arrestos superó en un 45% a la registrada tras la final del año anterior, evidenciando la gravedad de las tensiones. Los mayores focos de violencia se concentraron en París, donde miles de aficionados se congregaron en zonas emblemáticas como los Campos Elíseos y el Parque de los Príncipes.

En esos puntos, las fuerzas de seguridad enfrentaron diversos actos de violencia urbana, que incluyeron incendios de vehículos, saqueos, lanzamiento de artefactos pirotécnicos y enfrentamientos directos con la policía. Para controlar la situación, se movilizaron aproximadamente 22.000 agentes en todo el país, con unos 8.000 desplegados en la capital.

El presidente Emmanuel Macron recibió a la plantilla del PSG en el Palacio del Elíseo, pero usó la ocasión para condenar las escenas de violencia y advertir que no se tolerará este tipo de comportamientos. Calificó los hechos de «inaceptables» y expresó su respaldo a las fuerzas de seguridad, prometiendo mano dura frente a los responsables.

A pesar de la gravedad de los incidentes la noche del sábado, el domingo transcurrió en un ambiente mucho más controlado. Cerca de 100.000 personas participaron en las actividades organizadas junto a la Torre Eiffel para celebrar el segundo título consecutivo del PSG en la Champions League, bajo una vigilancia policial reforzada.