Europa enfrenta una nueva amenaza estratégica que pone en riesgo la seguridad de sus bases militares. Un informe del International Institute for Strategic Studies (IISS) señala que Rusia habría desplegado desde 2024 una campaña secreta utilizando drones que operan desde buques civiles para explorar las defensas aéreas de varios países miembros de la OTAN.
Según este documento, la operación se extendió desde agosto de 2024 hasta febrero de 2026, abarcando el sobrevuelo de instalaciones clave como bases aéreas, aeropuertos internacionales y otras infraestructuras sensibles en trece naciones europeas. La intención principal detrás de esta estrategia habría sido identificar vulnerabilidades en los sistemas defensivos aliados, lo que supone un desafío directo al equilibrio militar en la región.
Esta maniobra encaja dentro de un modelo de guerra híbrida avanzada, combinando tecnología de drones con tácticas que dificultan la detección y la respuesta rápida. El analista Santiago Belikow explicó que Rusia utiliza esta «flota fantasma» de embarcaciones aparentemente civiles para lanzar drones, una táctica que ya había sido empleada en ataques previos contra bases rusas con vehículos aéreos no tripulados. Estas embarcaciones también pasan desapercibidas frente a sanciones internacionales, y países como China, India e Irán aplican estrategias similares para proteger sus intereses en sectores energéticos.
El uso de drones desplegados desde barcos civiles representa un nuevo vector de ataque que aumenta la dificultad para las defensas aéreas europeas y de la OTAN, al aprovechar espacios marítimos con menor control militar directo.
Sin embargo, la credibilidad del informe ha generado discusiones. Belikow recordó un antecedente controversial del IISS en 2002, cuando la organización proporcionó información que luego resultó ser incorrecta sobre armas de destrucción masiva que sirvió para justificar intervenciones en Irak. Por ello, aunque el reporte actual sugiere una capacidad rusa significativa, su parcialidad obliga a un análisis crítico y cuidadoso.
En cualquier caso, esta revelación subraya la complejidad creciente de la guerra contemporánea, donde tecnologías como los drones y la ambigüedad de plataformas civiles se convierten en herramientas clave de espionaje e incluso ataque. La operación rusa, si se confirma, implicaría un salto en el uso de tácticas no convencionales para socavar la seguridad europea y cambiar las reglas del juego en el entorno geopolítico.
