Los civiles palestinos viven atrapados en un contexto de violencia extrema provocado tanto por las fuerzas y colonos israelíes en Cisjordania como por el gobierno coercitivo de Hamás en Gaza, según un informe reciente de la Comisión Internacional e Independiente para Palestina.
Este documento de 18 páginas, que será discutido en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, señala que el Estado de Israel es responsable directo de los ataques que perpetran los colonos en Cisjordania, quienes han aumentado sus embestidas contra palestinos, con al menos siete asesinados y cientos de heridos en 2025, cifra que se duplicó respecto al año anterior y continúa en 2026 con episodios diarios.
La violencia sistemática de estos colonos responde a una estrategia estatal orientada a mantener la ocupación y consolidar asentamientos ilegales, explicó el informe resaltando que ambos actores —colonizadores y fuerzas oficiales— persiguen los mismos objetivos.
En el caso de Gaza, la comisión documentó 249 casos de ejecuciones y violencia grave entre 2024 y 2025 ligados a militantes afiliados a Hamás, implicados en aproximadamente 60 incidentes, incluyendo ejecuciones públicas que ocasionaron decenas de muertos y heridos. Estas acciones constituyen crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional, afirmó la presidenta de la comisión, quien alertó sobre el impacto traumático de estas medidas punitivas en una población ya profundamente afectada.
El estudio destaca el paralelismo entre la violencia de los colonos y el control represivo de Hamás, que en conjunto imprimen un sufrimiento deliberado sobre los palestinos.
En informes previos bajo la presidencia de Navi Pillay, la comisión había llegado a concluir que Israel cometió un genocidio en Gaza durante el periodo crítico entre 2023 y 2025, contextualizando el actual informe dentro de una serie de denuncias persistentes sobre la crisis humanitaria en la región.
