Juan José del Águila, reconocido luchador por las libertades y abogado, ha documentado su experiencia de persecución y encarcelamiento durante la dictadura, mientras prepara una obra que ahonda en la trayectoria del coronel Eymar, a quien considera uno de los personajes más siniestros de ese periodo.

En una entrevista, del Águila recuerda cómo fue procesado en múltiples ocasiones, incluso antes de ser juez. La primera vez fue en 1962, cuando un conflicto con la policía derivó en un consejo de guerra tras la agresión a su padre y hermanos por parte de agentes armados durante protestas por el aumento abusivo del precio de las entradas de cine. A pesar de las agresiones que sufrieron, él fue juzgado por supuesta agresión a la Fuerza Armada.

Posteriormente, fue detenido y encarcelado en varias prisiones después de repartir octavillas de Comisiones Obreras y las Comisiones Cívicas, mientras concluía la carrera de Derecho. En su paso por la cárcel denunció actos de abuso de los funcionarios penitenciarios, lo que le provocó traslados constantes entre centros.

Como abogado, también enfrentó persecución por defender a dos trabajadoras, víctimas de violencia policial durante una protesta pacífica. Criticó públicamente el uso desmedido de armas de fuego en situaciones sin peligro para los agentes; esa postura fue cuestionada judicialmente, obligándolo a abandonar la defensa de sus clientes.

Para del Águila, la lucha contra la impunidad sigue vigente, pues considera que no se ha logrado la rehabilitación completa de víctimas como Julián Grimau y miles de presos políticos de la dictadura, cuyo estigma persiste en libros y medios. Su proyecto editorial con la historiadora Matilde Eiroa busca ofrecer una mirada profunda sobre la figura de Eymar, símbolo de la violencia y represión sistemática de aquella época. Este trabajo pretende aportar un valioso testimonio histórico que denuncie esas sombras sin resolver.