Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, acudió a votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú en un colegio del distrito limeño de San Borja, escoltada por un dispositivo policial. Tras emitir su voto, saludó a sus simpatizantes desde el vehículo que la trasladaba, agradeciendo el respaldo recibido en un ambiente marcado por la tensión electoral.

Desde temprano, Fujimori se reunió con sus delegados encargados de supervisar el escrutinio en las mesas electorales, buscando garantizar la transparencia del proceso. Además, realizó una visita a una zona humilde de Lima para compartir un desayuno con habitantes de esa barriada, en un intento por acercarse a diversos sectores sociales.

Antes de votar, la candidata hizo un llamado a la población para que acudiera a sufragar, enfatizando que «cada voto cuenta» y resaltando la labor de los observadores electorales de todas las fuerzas políticas presentes en los comicios como garantes de la democracia. Sin embargo, expresó preocupación por el retraso en la instalación de algunas mesas electorales poco antes del mediodía y aseguró que monitorearía esa situación.

Keiko Fujimori esperará los primeros resultados y encuestas a pie de urna en un hotel ubicado en San Borja, mientras más de 27 millones de peruanos están convocados para decidir al próximo mandatario que gobernará hasta 2031. Esta elección se produce en un contexto de inestabilidad política prolongada en Perú, marcada por una rápida sucesión de presidentes en los últimos años.

La segunda vuelta enfrenta a Fujimori, hija y sucesora política del expresidente Alberto Fujimori, quien fue condenado por violaciones a los derechos humanos y corrupción, con Roberto Sánchez, candidato de izquierda que reivindica al expresidente encarcelado Pedro Castillo, condenado por intento de golpe de Estado y a quien promete liberar.