La 79ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en el Palacio de las Naciones de la ONU en Ginebra, se ha configurado como un foro estratégico para debatir temas vitales que definirán la gobernanza sanitaria global en los próximos años. La ministra de Sanidad, Mónica García, destacó el momento decisivo que atraviesa la salud pública mundial ante desafíos como el Tratado de Pandemias, el avance de la salud digital, el impacto climático en la salud y la creciente importancia de la salud mental.
García resaltó el rol fundamental del multilateralismo y la cooperación entre países para fortalecer sistemas públicos de salud y garantizar respuestas coordinadas ante futuras emergencias. Ejemplificó esta premisa con la gestión del reciente brote de hantavirus en España, donde la prioridad fue la atención humana por encima del origen epidemiológico, demostrando la eficacia de la colaboración entre administraciones nacionales e internacionales.
En su discurso, España respaldó la postura de la Unión Europea y sus Estados miembros, impulsando una arquitectura de salud global basada en la ciencia, la cooperación y el respeto a la dignidad humana. La ministra también apeló a fortalecer la Organización Mundial de la Salud (OMS) para mejorar la preparación y respuesta frente a amenazas sanitarias emergentes, como el actual brote de ébola en República Democrática del Congo.
Además de los asuntos estrictamente sanitarios, García condenó con firmeza el sufrimiento de la población civil en zonas de conflicto como Gaza, Líbano, Sudán y el Golfo Pérsico, vinculando la salud pública con la paz y los derechos humanos. Según señaló, es imposible pensar en salud global sin estabilidad política y social, recordando que «no hay salud posible bajo las bombas ni entre las ruinas».
En paralelo, el director general de Salud Pública y Equidad en Salud, Pedro Gullón, participó en debates sobre emergencias sanitarias, enfermedades no transmisibles y salud mental, así como en los avances hacia un Tratado de Pandemias. Estos temas reflejan las prioridades que orientarán la política sanitaria internacional y los esfuerzos coordinados para evitar crisis mayores en futuro próximo.
