La fiscal Teresa Yoldi pidió la colaboración de la unidad central de personas desaparecidas de los Mossos d’Esquadra en la investigación sobre el presunto homicidio de Isak Andic. Esta medida busca un análisis técnico y operativo riguroso que complemente el trabajo policial realizado hasta ahora.
La solicitud, realizada a finales de mayo, ha generado un debate en el entorno legal, principalmente por las críticas de la defensa de Jonathan Andic, acusado en el caso. El equipo jurídico interpretó la petición como una señal de desconfianza hacia la labor de los Mossos, quienes llevan más de un año y medio trabajando en la causa.
Teresa Yoldi tiene experiencia previa con la unidad especializada, que ya intervino en investigaciones complejas como las desapariciones de Piedad Moya y Diego Vargas. En esos casos, el equipo policial liderado por el sargento Pere Sánchez logró sentencias sin contar con la recuperación física de los cuerpos, basándose en informes técnicos detallados. Por ello, la fiscal insiste en contar con la participación de Sánchez para un eventual juicio.
Desde el cuerpo de Mossos d’Esquadra, fuentes internas explicaron que la investigación principal está prácticamente concluida y que los análisis técnicos ya fueron realizados y ampliados antes de la detención de Jonathan Andic. Estas fuentes mostraron preocupación por cómo se perciba la solicitud de la fiscal, pues puede interpretarse erróneamente como una falta de confianza hacia los agentes encargados, especialmente el equipo que lidera la investigación en Martorell y la región metropolitana sur.
En su escrito oficial, la fiscal precisó que la incorporación de la unidad especializada no implica un cuestionamiento del trabajo policial, sino la intención de «contextualizar» los indicios desde una mirada técnica más especializada, dada la complejidad del caso.
