Los vehículos de infantería ligera, como el Uro VAMTAC, han ampliado su función tradicional para integrar avanzados sistemas electrónicos de guerra. Estos dispositivos permiten anular señales de drones adversarios, camuflar las emisiones del propio vehículo y proteger las comunicaciones frente a interferencias enemigas, todo ello con equipos compactos y altamente portátiles.
Una empresa española, Integrasys, presentó esta tecnología que fue probada en el reciente ejercicio Aquiles, centrado en simulación de guerra electrónica. El sistema está compuesto por tres unidades del tamaño aproximado de una tableta, junto a antenas y un ordenador adaptado para gestionar la conexión. Esta infraestructura puede operar a través de señal satelital desde distancias superiores a los mil kilómetros, realizando un bloqueo coordinado en tiempo real desde el propio frente o incluso desde posiciones alejadas.
La actualidad bélica ha demostrado que todo objeto en el campo de batalla que emita señales es vulnerable a ser detectado, vigilado y atacado por drones, misiles o artillería. Frente a esta transparencia, la capacidad de interferir o neutralizar las comunicaciones enemigas adquiere importancia estratégica. España está invirtiendo en esta área a través del Ministerio de Defensa, que apoya proyectos de innovación militar para desarrollar sistemas que permitan anticipar y bloquear operaciones hostiles.
Álvaro Sánchez, CEO de Integrasys, destacó que el monitoreo constante del tráfico de drones posibilita predecir y negar su funcionamiento. De ahí que las capacidades no se limiten solo a la detección o interferencia, sino que también incluyan la protección frente a señales disruptivas. Como parte de esta aproximación, se ha diseñado un chaleco antifragmentos equipado con tecnología de combate electrónico cercano. Esta innovación no requiere grandes antenas ni barridos de alta potencia, sino que consigue neutralizar amenazas de forma ágil y localizada para proteger a los soldados en misiones.
Estos avances reflejan una transformación en la doctrina de guerra electrónica que combina la ofensiva y la defensa digital, haciendo que la equipación de personal y vehículos sea una plataforma móvil de control electrónico. El desarrollo de estas soluciones «made in Spain» busca mantener la superioridad tecnológica y la seguridad en escenarios modernos de combate donde los drones y las señales satelitales juegan un papel decisivo.
