Marruecos consolidó recientemente su liderazgo en el continente africano a través de una serie de acuerdos y respaldos diplomáticos que apuntalan su propuesta sobre el Sáhara Occidental. En un momento clave, países como Madagascar, Guinea-Bisáu y la República del Congo confirmaron públicamente su respaldo a la soberanía marroquí y a la iniciativa de autonomía presentada por Rabat.

La diplomacia marroquí ha intensificado su agenda en África mediante encuentros bilaterales liderados por el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, que combinan cooperación económica, seguridad regional y apoyo político. Esta estrategia busca no solo reforzar la posición de Marruecos sobre el Sáhara, sino también ampliar su presencia en toda África mediante inversiones y acuerdos en sectores clave como la agricultura, fertilizantes, infraestructura y capacitación técnica.

En Madagascar, las autoridades destacaron el papel del rey Mohamed VI en la promoción del desarrollo africano y la cooperación Sur-Sur, una política que Rabat considera fundamental para construir alianzas basadas en intereses conjuntos y desarrollo mutuo.

En Guinea-Bisáu, el apoyo fue aún más explícito. El ministro de Exteriores João Bernardo Vieira expresó el respaldo incondicional de su país a la integridad territorial de Marruecos y definió la propuesta de autonomía marroquí como la única solución realista para el conflicto en el Sáhara. Además, celebró la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, que respalda oficialmente el plan presentado por Marruecos.

Mientras tanto, la alianza con la República del Congo también se fortaleció, demostrando el alcance de la estrategia marroquí para profundizar la cooperación bilateral y promover proyectos económicos y logísticos.

En conjunto, estas gestiones buscan posicionar a Marruecos como actor central en la integración y desarrollo africano, destacando proyectos en corredores comerciales, energéticos y atlánticos que reivindican su rol estratégico en el continente.