La definición del próximo presidente de Perú se encuentra en una etapa crítica, a la espera de un escrutinio voto a voto debido a un empate técnico entre los candidatos Roberto Sánchez y Keiko Fujimori. Las proyecciones iniciales muestran una diferencia mínima que podría tomar días o incluso semanas para confirmarse oficialmente.

Este escenario se repite en el país tras las elecciones de 2016 y 2021, cuando los resultados finales estuvieron separados por apenas unos pocos miles de votos. En ambas oportunidades, Fujimori perdió en segunda vuelta frente a Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente, y en esta ocasión enfrenta la posibilidad de una cuarta derrota consecutiva en el balotaje.

Las encuestas elaboradas por Ipsos y Datum Internacional, basadas en actas oficiales y con márgenes de error menores al 2%, indican que Sánchez obtiene cifras ligeramente superiores, en torno al 50,1-50,3 %, mientras Fujimori alcanza cerca del 49,7-49,8 %. Aunque la diferencia es mínima, afianza la necesidad de un conteo detallado para respetar la voluntad popular.

Tras conocerse estos resultados preliminares, Roberto Sánchez se dirigió a sus simpatizantes desde un balcón en la Plaza San Martín, declarando que se está en un momento clave para defender la democracia y el voto. Su campaña ha estado vinculada al expresidente Pedro Castillo, encarcelado por el fallido intento de golpe de Estado, y busca revocar su condena considerando que las élites políticas, con Fujimori a la cabeza, bloquearon su gestión.

Por su parte, Keiko Fujimori asumió una postura más cauta, aceptando el empate técnico mostrado por las proyecciones y asegurando que respetará los resultados electorales, diferencia significativa respecto a la denuncia de fraude que planteó en 2021. La líder de Fuerza Popular destacó la importancia de sus casi 95,000 delegados para contar las actas con precisión y garantizar el respeto a la voluntad popular.

Con un avance parcial del conteo oficial, Fujimori llegó a tener una ventaja de casi cinco puntos cuando se contabilizaba el 62 % de las actas, aunque la brecha se ha ido cerrando a medida que se suman más resultados. El proceso electoral en Perú vuelve a estar marcado por estas tensiones y por una espera prolongada, reflejo de la polarización política que mantiene dividido al país.