El presidente ruso Vladimir Putin declaró que el conflicto armado en Ucrania «se está acercando a su fin», luego de cuatro años de enfrentamientos que representan el choque más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Sus declaraciones se produjeron tras el desfile del Día de la Victoria, una ceremonia nacional que conmemora la derrota de la Alemania nazi y rinde homenaje a los millones de soviéticos fallecidos en aquel conflicto.

Aunque señaló un posible cierre del conflicto, la realidad en el terreno muestra una guerra prolongada, especialmente en la región del Donbás, donde las fuerzas rusas no han logrado consolidar el control total. Las tropas ucranianas mantienen posiciones en una línea de ciudades fortificadas, frenando el avance ruso en una de las zonas más disputadas del este del país.

Esta guerra ha dejado un saldo devastador, con cientos de miles de personas muertas y amplias zonas en ruinas dentro de Ucrania. En el plano económico, Rusia enfrenta un impacto significativo, con pérdidas estimadas en miles de millones de dólares, mientras las relaciones internacionales con Europa han alcanzado su punto más bajo desde la Guerra Fría.