Tras permanecer seis días detenido en una prisión del sur de Israel, Saif Abukeshek, activista hispanopalestino y miembro de la Flotilla Global Sumud, regresó a España. Fue arrestado por la Marina israelí en aguas internacionales durante una operación el 30 de abril, un acto calificado como ilegal por España y organismos internacionales.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español aseguró que, pese a las difíciles circunstancias, Abukeshek se encontraba bien al momento de su regreso. Desde el primer momento, denunció que ningún agente israelí tiene jurisdicción en aguas internacionales, por lo que la detención violaría el derecho internacional. La Flotilla Global Sumud continúa con su misión hacia Gaza, a la que Abukeshek llamó a seguir apoyando.

Durante su detención, ambas personas arrestadas—Abukeshek y el activista brasileño Thiago Ávila—mantuvieron una huelga de hambre, que en el caso del hispanopalestino se profundizó hasta rechazar incluso el agua. Ninguno enfrentaba cargos formales, aunque fueron sometidos a interrogatorios prolongados. El Ministerio de Exteriores israelí los calificó de "provocadores profesionales" y justificó la medida alegando la defensa del bloqueo naval sobre Gaza.

La organización Adalah, que representó legalmente a ambos activistas en Israel, denunció la detención ilegal, el aislamiento total y los malos tratos sufridos durante la operación que calificó de secuestro en aguas internacionales. Confirmó la liberación y deportación de ambos, rechazando el proceso como una violación flagrante del derecho internacional.

Thiago Ávila abandonó Israel por el cruce fronterizo de Taba hacia Egipto y viajó de regreso a Brasil con una escala en Adís Abeba. Mientras tanto, la ONU exigió la liberación inmediata e incondicional de los activistas y aclaró que mostrar solidaridad o intentar llevar ayuda humanitaria a Gaza no constituye un delito. Amnistía Internacional lamentó que la liberación fuera una excepción en la política de arrestos arbitrarios de Israel y pidió investigaciones rigurosas por posibles torturas, así como garantías para que la Flotilla pueda continuar su labor humanitaria.