La novela "Tierra fría" no narra un hecho histórico literal, sino que parte de un suceso real ocurrido en octubre de 1936: el bombardeo de La Sauceda y el posterior fusilamiento de los supervivientes en el cortijo de El Marrufo. Entre estas fechas, el autor construye una historia de ficción que explora lo que pudo haber sucedido, basándose en testimonios personales y documentos históricos.
El origen del libro se encuentra en una conversación entre el escritor y Pedro, un hombre cuya familia tiene raíces profundas en esa región. Pedro explicó que, aunque su documento de identidad registra que nació en Ubrique, en realidad es «de campo» y proviene de una zona vinculada al Parque de Los Alcornocales. Su abuelo fue el último alcalde de La Sauceda, por lo que la historia familiar se entrelaza con los acontecimientos que marcaron la zona durante la Guerra Civil.
Mientras el escritor avanzaba en la novela sobre un reencuentro en el cercano Valle del Genal, descubrieron que el abuelo de Pedro había intentado huir por esa zona tras el bombardeo, pero fue capturado debido a un cambio inesperado en su ruta. A partir de ahí, la historia reconstruida se enriqueció con fuentes documentales y testimonios recogidos tras la publicación del libro.
El hallazgo más valioso se produjo en la Feria del Libro de Jerez, cuando Pedro encontró entre las páginas de un volumen del historiador Fernando Sígler información precisa sobre los últimos días de su abuelo y su hermano, basada en archivos judiciales conservados en la Casa de la Memoria de Jimena de la Frontera. Estos documentos documentan un procedimiento sumarísimo que sufrieron ambos familiares durante la represión franquista.
El autor reconoce que escribir sobre este episodio fue un desafío que lo confrontó con el dolor ajeno. Antes del libro conoció testimonios como los recogidos por el periodista Juan Miguel León Moriche en el documental La Sauceda: de la utopía al horror, que fueron fundamentales para entender el sufrimiento de las familias. Algunas, gracias a excavaciones como la del Marrufo, lograron recuperar restos de sus familiares, pero otras, como la de Pedro, aún no han podido hacerlo, lo que perpetúa el desencuentro con la memoria.
Escribir esta novela implicó para el autor asumir ese dolor como propio, una experiencia intensa que incluso se manifestó en sueños relacionados con la historia del abuelo de Pedro. Así, "Tierra fría" no solo reaviva un capítulo oscuro de la historia local, sino que también contribuye a preservar la memoria y a ofrecer un lugar para reflexionar sobre la violencia y sus secuelas.
