El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que considera las vastas reservas petroleras de Venezuela como parte de los recursos energéticos estadounidenses, lo que situaría a Estados Unidos como el país con mayor cantidad de crudo a nivel global. La afirmación se produjo durante una conferencia conjunta con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, en Ankara, en plena cumbre de la OTAN.

Trump retomó así su discurso expansionista, que lo llevó a intervenir militarmente en Venezuela a principios del año, donde ordenó el arresto de Nicolás Maduro y designó a Delcy Rodríguez como presidenta en su reemplazo. Aunque las razones oficiales que expuso para esta acción fueron el narcotráfico, las violaciones a los derechos humanos y la crisis institucional, el mandatario estadounidense dejó claro que las abundantes reservas petroleras venezolanas, consideradas las mayores en el mundo, representaron un factor determinante.

Durante la misma rueda de prensa, Trump también se refirió a otros puntos claves de su política internacional. En relación con Irán, negó que la pugna se haya desatado por el petróleo, aclarando que la intención de Estados Unidos era frenar el desarrollo nuclear iraní, objetivo que hasta el momento no se ha cumplido completamente. Asimismo, abordó el conflicto en Ucrania, manifestando su optimismo sobre un acuerdo inminente entre Volodímir Zelensky y Vladímir Putin, pese a que informes de inteligencia europeos sugieren que Rusia no estaría interesada en una solución pacífica y estaría preparando nuevos ataques contra países de la Unión Europea.

Durante esta cumbre de la OTAN, se confirmó una reunión entre Zelensky y Trump, en la que el presidente ucraniano planea informar sobre el cambio de rumbo del conflicto bélico y el avance de su ejército, buscando influir en la política estadounidense frente a la guerra. Paralelamente, Trump generó polémica con amenazas hacia Groenlandia y Dinamarca, poniendo a prueba la alianza atlántica en medio de la cumbre.