La atención mediática durante la visita del papa León XIV a España se centró no solo en el recibimiento oficial, sino también en la indumentaria de la familia real. La reina Letizia eligió un vestido blanco de encaje guipur de largo midi, una prenda que ya había lucido en una ocasión anterior y que reafirmó su estilo elegante y sobrio en un contexto de máxima solemnidad.
El diseñador Juan Avellaneda destacó la acertada elección del color blanco, que simbolizó sintonía con el papa, además de la silueta impecable que aportó el vestido. Resaltó características como la cintura marcada, las mangas cuidadosamente diseñadas y una falda con volumen moderado que mantuvo un equilibrio perfecto entre formalidad y estilo. El único pero que encontró fue el cinturón, al que consideró algo demasiado ancho y con un tejido que pudo ser más delicado, aunque esto no comprometió la elegancia general del conjunto. Los accesorios, incluyendo un tacón fino que consideró adecuado para el confort de la reina, completaron un look muy bien calibrado.
En cuanto a la princesa Leonor y la infanta Sofía, ambas optaron por negro, un color impuesto por protocolo para miembros de la familia no católica en actos religiosos. Avellaneda reconoció que el cumplimiento del protocolo fue perfecto a nivel cromático y en la longitud de los vestidos, ambos midi, fieles a las normas. Sin embargo, criticó que sus estilismos fuesen demasiado similares, dando una imagen demasiado homogénea que recordó la estética reservada y austera de La casa de Bernarda Alba. Esta similitud en escotes y cortes generó una percepción visual monótona para un evento de tal relevancia, en opinión del experto.
Así, mientras la reina Letizia logró conjugar tradición y estilo con un conjunto que resaltó detalles femeninos sin perder la sobriedad que exige la ocasión, las jóvenes de la casa real cumplieron estrictamente con las normas pero sin aportar diversidad en sus looks. Estas observaciones lanzan un balance equilibrado entre la elegancia indiscutible y las limitaciones impuestas por la etiqueta en actos oficiales de alto perfil.
