La Subida Cronometrada de Turrillas volvió a celebrarse después de casi dos décadas, recuperando su prestigio dentro del automovilismo andaluz. Con una competición que reunió a 22 pilotos, la carrera marcó el regreso de la velocidad y la adrenalina en la carretera almeriense, donde se disputaron varias categorías entre turismos y monoplazas.
En la categoría de monoplazas, Juan Manuel Ramírez Martínez dominó la jornada desde la primera manga, imponiéndose con un tiempo acumulado de 1:40.6 y una media superior a los 85 km/h. Su pilotaje fue destacado por la precisión en las zonas más técnicas. El cordobés y campeón andaluz Francisco Javier Avilés Serrano quedó muy cerca, apenas ocho décimas por detrás, mientras que Emilio José Martos Rubira ocupó el tercer puesto con un competitivo Speedcar Xtrem.
La categoría de turismos ofreció una de las batallas más reñidas, donde Cristian Ramírez Cruz se impuso al volante de un BMW M3 con un tiempo total de 1:46.5. El segundo lugar lo alcanzó Miguel Ángel Clemente Hatero, quien condujo su Renault 5 GT Turbo con gran destreza, especialmente en los tramos más sinuosos, quedando a solo tres décimas del vencedor. Pedro Yélamos García, con su Renault Clio Cup II, completó el podio, confirmando la igualdad entre los primeros puestos.
Este evento también fue puntuable para la Copa Diputación de Almería, donde la clasificación absoluta fue liderada por Juan Manuel Ramírez Martínez, seguido por Emilio José Martos Rubira y Jairo Silveyra Casivar, ambos con modelos Speedcar Xtrem. Entre los turismos de esta copa, Cristian Ramírez Cruz destacó como el mejor clasificado, finalizando cuarto en la general especial.
La Subida Cronometrada de Turrillas revitalizó la afición por las competencias en montaña en Andalucía, reuniendo vehículos tan diversos como el Seat 124 histórico, prototipos MV Racing, y modelos emblemáticos como el BMW M3 o el agresivo Ford Fiesta Rally2. La prueba dejó claro que cada décima es crucial en la lucha contra el cronómetro.
