Cantabria experimenta un notable impulso turístico gracias al aumento de visitantes extranjeros este verano, situación que se traduce en un incremento sobre el terreno de la diversidad lingüística en sus destinos más emblemáticos. Los turistas llegan a través de cruceros, circuitos por el norte de España y vuelos directos a Santander y Bilbao, fenómeno que impulsa la demanda de guías con habilidades multilingües.

Según la guía oficial María Eugenia Faces, la temporada comenzó con una cierta irregularidad desde Semana Santa, pero desde finales de mayo se ha visto un crecimiento paulatino que alcanza su punto álgido en julio. Este repunte genera un «optimismo moderado» entre los profesionales del sector, quienes notan que cada vez más se escuchan otros idiomas diferentes al español en calles, terrazas y pueblos.

Entre las nacionalidades que visitan Cantabria destacan los franceses, tradicionales por su cercanía, seguidos de británicos, italianos y estadounidenses. Estos últimos muestran especial interés en el patrimonio prehistórico y las cuevas, aspectos que se han convertido en un atractivo distintivo de la región.

La diversidad del paisaje y una oferta que combina ciudad, montaña, playa, patrimonio histórico y gastronomía en un espacio compacto convierten a Cantabria en un destino que supera las expectativas clásicas asociadas a España. Lugares como Santillana del Mar, Comillas, Liérganes y Potes son visitados con facilidad, lo que también contribuye a la percepción positiva entre los viajeros internacionales.

Este crecimiento del turismo extranjero implica retos para el sector, principalmente en cuanto a la profesionalización y la capacitación en idiomas. El inglés continúa siendo el idioma más requerido, seguido del francés; sin embargo, el italiano gana terreno y el alemán aún supone una asignatura pendiente para muchos guías, quienes enfrentan dificultades en cubrir esta demanda lingüística en algunas ocasiones.