La sorpresiva eliminación de México en los octavos de final del Mundial afectó de inmediato a los talleres textiles y comerciantes de Moroleón y Uriangato, que vieron frenada la producción de playeras oficiales del equipo nacional. La demanda, que había impulsado horas extras y un aumento en ventas, cayó prácticamente a cero, lo que obligó a detener la producción y a evaluar medidas para comercializar el stock existente con descuentos.
Durante las semanas previas, los talleres intensificaron su actividad para responder a la elevada demanda de jerseys, que se vendían entre 150 y 450 pesos, según calidad. Muchos empleados incluso trabajaron horas adicionales para cubrir pedidos nacionales. Sin embargo, tras la derrota del Tricolor, algunos ya no se presentaron a trabajar, mientras los comerciantes posponen los descuentos hasta que pase la expectativa inicial.
Antes de la eliminación, distintos modelos, especialmente en verde y blanco, habían registrado un crecimiento en ventas de hasta 70%, con pedidos provenientes de diversas regiones del país. También aumentó la demanda de jerseys de otras selecciones como Argentina, Alemania, Portugal, España y Francia, sobre todo en tallas para niños y jóvenes, con precios que iban desde los 100 hasta más de 300 pesos para prendas de mejor calidad.
Los comerciantes justifican la espera para aplicar descuentos señalando que, aunque México quedó fuera, el Mundial continúa y algunos consumidores aún pueden buscar adquirir la indumentaria. Sin embargo, reconocen que el reto principal será liquidar el inventario acumulado, dado que la relevancia de las playeras del Tricolor disminuye tras la derrota.
Un trabajador de Moroleón explicó que la suspensión temporal de la producción era esperada y señalaron que ahora la actividad se orientará hacia otras prendas, como ropa de verano y conjuntos sublimados, en espera de reactivar la producción habitual.
