La edición 2026 del Mundial de fútbol en España no solo será un evento deportivo masivo, sino también un fenómeno de consumo mediático sin precedentes. Se estima que los españoles sumarán más de 6.000 millones de horas de visualización, en una experiencia multiplicada por el uso combinado de diversas pantallas y formatos digitales.
Este seguimiento masivo trascenderá la típica imagen del espectador en el sofá con el mando a distancia. Casi ocho de cada diez aficionados verán los partidos desde sus hogares, mientras que el ambiente social se mantendrá activo en bares y casas de amigos, con cerca de la mitad de los seguidores participando en esas reuniones. Así, el Mundial se presenta como un evento que moviliza tanto la agenda social como la económica.
El fenómeno multipantalla redefine la manera en que se consume el fútbol. La audiencia ya no se limita a la televisión tradicional: se alterna entre plataformas lineales, servicios a la carta, móviles y televisores conectados. Esto crea un “hogar-estadio” donde el partido comienza mucho antes del silbato inicial y continúa con resúmenes y análisis posteriores, permitiendo a las marcas y medios acceder a una atención segmentada y prolongada.
Uno de los cambios más notables tiene que ver con la Generación Z, que sigue el Mundial con una intensidad que supera incluso sus hábitos digitales habituales. Nueve de cada diez jóvenes de esta generación participarán activamente en la cobertura del torneo, combinando emisiones de vídeo, aplicaciones deportivas, noticias y redes sociales en capas que enriquecen la experiencia y multiplican los puntos de contacto para anunciantes y retransmisores.
Además, el Mundial impactará notablemente en el consumo doméstico. Más de dos tercios de los seguidores planean adquirir comida o bebida para disfrutar durante los partidos. Refrescos, pedidos a domicilio, alcohol y compras extras en supermercados serán protagonistas, potenciando sectores como gran consumo, distribución y plataformas de delivery. Un ejemplo simbólico refleja esta tendencia: la demanda podría equivaler a unas 20 millones de raciones de croquetas al día de partido, ilustrando la magnitud de las reuniones y el valor económico de la experiencia compartida.
En un contexto de inflación moderada, este evento funciona como un estímulo para el gasto en productos vinculados al disfrute colectivo. Así, las campañas de marketing se vuelven más prácticas y adaptadas al usuario, buscando acompañar la multiplicidad de formatos y momentos de consumo que el Mundial promueve.
