Kol, ubicado en un elegante barrio londinense cercano a Hyde Park y Oxford Street, se consolida como uno de los proyectos más innovadores dentro de la gastronomía capitalina. Santiago Lastra, chef mexicano al frente del restaurante, propone una cocina contemporánea que desafía las normas clásicas del fine dining al combinar sabores de su país con productos locales británicos.
El restaurante ocupa la planta baja de una típica casa georgiana en Marylebone. Destaca su comedor integrado con la cocina central, donde los comensales pueden observar el trabajo del equipo culinario mientras disfrutan sus platos. El diseño del espacio, a cargo del estudio A-nrd, evoca la esencia mexicana sin recurrir a clichés, con mesas de madera y piedra, sin manteles, y detalles artesanales como pequeñas figuras de cerámica que contienen salsas para ajustar el picante al gusto.
La propuesta de Lastra apuesta por una hospitalidad casual que refleja la tendencia mundial hacia la "casualización" de la alta gastronomía. Con 36 años, el chef mexicano ha recorrido diversos restaurantes de prestigio internacional como Mugaritz, Bror, Nordic Food Lab y participó en el pop up de Noma en Tulum, experiencia que enriqueció su visión culinaria.
Su idea con Kol fue crear un lugar donde la alta cocina no se perciba inaccesible ni sobria, sino que ofrezca una experiencia auténtica y contemporánea, donde el picante y los sabores mexicanos se adapten a los paladares locales a través de productos británicos. Esta fusión ha generado gran expectación en Londres, posicionando al restaurante entre las propuestas más frescas y disruptivas del fine dining.
Para quienes deseen visitar Kol, el Nobu Hotel London Portman Square se encuentra a pasos del restaurante, ideal para combinar alojamiento y gastronomía sin perder tiempo. La ubicación estratégica y el entorno elegante contribuyen a redondear la experiencia.
Kol no solo es un restaurante, sino un ejemplo del dinamismo global de la cocina contemporánea, donde las raíces mexicanas encuentran ecos en ingredientes británicos, y su puesta en escena redefine la relación entre chef y comensal a través de la cocina en sala y la interacción directa con el equipo culinario.
