La celebración gastronómica en honor a la langosta logró congregar a un buen número de comensales y público general, quienes disfrutaron tanto de la oferta culinaria como de las propuestas culturales pese al intenso calor que azotó la localidad. En la primera jornada se vendieron cerca de 70 kilos de langosta, resaltando el éxito inicial para los restauradores y la organización, a cargo del Ayuntamiento.
Una de las actividades complementarias fue la navegación en el “Piueiro”, un barco tradicional gestionado por la asociación del mismo nombre, que ofreció paseos a los asistentes. Además, los grupos de música tradicional gallega, como los gaiteros de la Tercera Edad de Boalleira y las treboadas de O Trebón dos Xidos, animaron las calles pese a las condiciones climatológicas adversas. Muchos participantes mantuvieron el uso del traje típico, lo que evidenció su compromiso con la cultura local frente a un calor que superó los 30 grados.
El evento gastronómico contó con la presencia de visitantes llegados desde diversas regiones del interior de España, como Toledo, Soria o Salamanca, quienes manifestaron sorpresa por las altas temperaturas que sufría Galicia, conocida por ser una de las comunidades con mayores precipitaciones. Para ayudar a mitigar el calor, el Ayuntamiento repartió abanicos en un stand informativo, un detalle apreciado por el público.
Las mesas de los restaurantes participantes —incluyendo Casa Olga, O Roxo, Cangrexal y Xeito— ofrecieron una diversa carta centrada en la cocina marinera acompañada del postre local, la rosquilla de yemas guardesa, creada en 1956 y considerada un símbolo culinario de la zona. Este plato se exhibió junto a otros dulces tradicionales sin denominación oficial, pero igualmente vinculados a la identidad gastronómica de A Guarda.
En esta edición, las cerca de 600 sillas disponibles resultaron insuficientes para la afluencia de público, hecho que refleja el creciente interés en esta fiesta. Aunque los resultados finales de la venta aún no se han cerrado, los organizadores y restauradores mostraron satisfacción en medio de la incertidumbre provocada inicialmente por las altas temperaturas.
